Los gremios docentes insisten en rechazar el regreso al aula

La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, no se resigna a terminar el año sin que los chicos vuelvan a la escuela. Ayer, la Ciudad redobló la apuesta con la intención de volver a las clases presenciales, pero esta vez en espacios públicos abiertos, como las plazas. El Gobierno se comprometió a analizar la propuesta, mientras que algunos de los dirigentes gremiales docentes salieron con rapidez a dar su opinión, con distintos puntos de vista.

“Es delirante, en primer lugar porque la situación sanitaria en la ciudad sigue siendo la misma, y además tampoco explican en el protocolo cómo se van a resolver cuestiones como el traslado, el uso de los baños y la higiene. Con el argumento de garantizar el acceso a la lectura para los alumnos de primer grado se expone a los chicos a un riesgo mayor, y también a sus familias”, señalaron desde la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior de la Ciudad (Ademys).

“Muchas de las familias se acercan a la asociación para retirar el bolsón de comida y nos piden ayuda para poder hacer ese mismo reclamo al ministerio”, añadieron desde Ademys.

“La Ciudad muestra su voluntad de volver y propone distintas alternativas. Es cierto que el número de contagios es alto, pero la curva muestra un amesetamiento, y si los protocolos se ajustan de manera adecuada para prevenir los daños en la salud se le tendría que dar una chance a esta iniciativa”, sostuvo Sergio Romero, secretario general de la Unión Docentes Argentinos y secretario de Políticas Educativas de la Confederación General del Trabajo (CGT).

Y agregó: “Según las estadísticas oficiales hay un millón de chicos que no pudieron conectarse durante la pandemia. Hay algunos indicios y estudios para creer que son bastantes más que un millón, por eso donde hay chances de recuperar el vínculo hay que evaluarlo”.

La secretaria general de la Unión de Trabajadores de la Educación, Angélica Graciano, advirtió: “No fuimos convocados para una reunión sobre las condiciones de trabajo. No se puede resolver un problema, que además ya existía antes de la pandemia, con una política focalizada. El proyecto incluye a las escuelas privadas también y tampoco se las citó a ninguna reunión. ¿Quiénes van a dar clases en las plazas si no se reúnen con los maestros para tratar el tema? ¿Cómo van a ir los chicos a la escuela? No tenemos ningún documento que lo explique. Es una medida irresponsable y peligrosa”, concluyó.

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