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En el acto público para las escuelas secundarias realizado el último sábado 13 de mayo quedaron sin cobertura más de 1000 horas de cátedra. Si la carga horaria total de una escuela se calcula en 100 horas de cátedra diarias, estos datos implican el equivalente a cerrar diez escuelas. La falta de suplentes en las escuelas medias comunes y de las áreas de técnica, artística, normales o adultos (CENS) afectan diariamente el dictado de clases en la ciudad. Para completar el grave panorama de falta de docentes se debe sumar además los grados o materias especiales sin cubrir en el nivel primario que hace que diariamente queden decenas de cargos sin cubrir y ha llevado a los directores de escuela a buscar maestros por Facebook. En el Área de Educación Especial la semana pasada hubo más de cincuenta cargos sin cubrir por Examen de Aptitud. Esta carencia de docentes en la Ciudad de Buenos Aires genera un paro silencioso que día a día deja a miles de estudiantes sin clases. A los motivos preexistentes, como las condiciones laborales o la falta de políticas para promocionar la carrera docente, se suma este año el cierre unilateral de la mesa salarial y la irrisoria recomposición del 10% del salario que fue rechazada por el conjunto de los sindicatos docentes y superada por el proceso inflacionario de 2017. Por eso continuamos reclamando por la reapertura de la Mesa Salarial en la CABA. (Link oficial Remanente de Actos Públicos).

 

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Cuando desde el poder ejecutivo, tanto nacional como de la ciudad se castiga salarial y simbólicamente a la docencia, las consecuencias no pueden sorprender a nadie.

Si los docentes ejercemos nuestro derecho a huelga el gobierno amenaza con abrir las escuelas los sábados o eliminar espacios institucionales de mejora de la calidad educativa y suprimir las jornadas de Educación Sexual Integral para recuperar días de clase, en cambio este paro silencioso y cotidiano no parece preocuparle.

Sin embargo, el problema tiene solución, además de aumentar el salario docente se debe invertir en el presupuesto educativo, que en la ciudad se reduce sistemáticamente, para mejorar las condiciones de trabajo, de enseñanza y de aprendizaje.

El fenómeno que sufren las escuelas porteñas hace que cuando se produce una vacante en un cargo docente, no haya suplentes o interinos que pueda ocupar su lugar. En algunos casos la vacante puede generarse por la jubilación del titular o por una ausencia temporaria por enfermedad o embarazo por ejemplo, pero en otros no hay siquiera profesionales que puedan cubrir los cargos de creación. Este último caso se da particularmente en el nivel medio.

 

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