“Si vencen a los docentes, el mensaje ingresa a cada hogar”

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17 ABRIL, 2017 El secretario general de UTE dice que el macrismo “los eligió como enemigos”, habla del futuro de la lucha y explica por qué la Escuela Itinerante no es igual a la Carpa Blanca.

 

Carlos Romero y Diego Sánchez

 

eduardo-lopez-uteFoto: Georgina García | Zoom

Eduardo López es el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), uno de los gremios de los maestros porteños. Después de una semana que comenzó el domingo 9 con la represión policial a los docentes que intentaban instalar la llamada “Escuela Pública Itinerante” frente al Congreso -represión que confirmó tanto la escalada del ya largo conflicto docente como la decisión del macrismo, en su nueva fase expansiva post #1A, de elegir como rivales a los maestros-, López recibió a Zoom en esa misma plaza donde, aprobación judicial mediante, la Escuela Itinerante pudo ser finalmente erigida unos días más tarde. Vestido con el guardapolvo blanco de oficio y de lucha, no dejará de saludar y sacarse fotos y se mostrará sorprendido por la recepción que exhibe la propuesta. “Pensé que no iba a venir nadie”, confesará más tarde, ya ubicados a unas cuadras de ahí, en la sede del gremio, para iniciar la entrevista. López no sólo es uno de los dirigentes que encabeza esta lucha -que se inició en la provincia de Buenos Aires pero irrigó a todo el país-, sino que, por su rol sindical de varios años en la Ciudad, conoce de cerca la política educativa y los manierismos tanto de Mauricio Macri como de Esteban Bullrich. En esta entrevista va a hablar de la represión frente al Congreso y dirá que el gobierno “usa este conflicto como caso testigo” porque, al igual que los ferroviarios en los ’90, hoy los docentes son una suerte de “último dique” a vencer para llevar adelante una serie de transformaciones estructurales. Según López, los maestros son conscientes de ese rol pero necesitan una mayor articulación con todos los sectores sindicales. “Si nos aíslan del resto de los trabajadores, perdimos. Y si nos autotitulamos como una vanguardia, también”. Define al macrismo como “presarmientino” (“Andá a que Sarmiento te diga ‘arreglen con los gobernadores’”) y sostiene que la gestión de Macri en el país es idéntica a la Ciudad pero sin presupuesto. “Yo a Macri lo conozco y se pone como cualquier empresario cuando le falta plata. Como cualquier burgués asustado, es el peor de los fascistas”. Además, el dirigente reconoce los desafíos de una protesta que no parece hallar una salida inmediata y asegura que la Escuela Itinerante no es una reedición de la vieja Carpa Blanca. “Hoy no estamos en los ’90, no queremos volver a los ’90 y no utilizamos las herramientas de los ’90”.

Ya pasó una semana de la represión policial frente al Congreso. ¿Qué lectura hace de lo sucedido ese día?

Que fue una represión porque el gobierno pretendió la supremacía de una norma municipal por sobre la Constitución Nacional, aunque todo el plexo normativo jurídico argentino plantea lo contrario. Es un debate que está saldado. ¿Podés votar si no pagaste el ABL? Sí. Lo mismo si tenés una infracción de tránsito. Mirá lo que dice el artículo 14 bis [abre una pequeña edición de la Constitución]. “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y de aprender”. ¿Qué reclamamos nosotros ese domingo? El derecho a enseñar y a aprender, que es algo que hoy quieren provincializar. Quieren que la educación dependa de las provincias. Bueno muchachos, entonces cambien la Constitución. Porque, ¿quién tiene que cumplirla? ¿María Eugenia Vidal? ¿El gobernador de Jujuy? No, la tiene que cumplir el gobierno nacional. Y ahí está la ley: habla del derecho de enseñar y de aprender. Así que lo que vimos fue un atropello, un incumplimiento del plexo normativo de la supremacía jurídica y una violencia en el ejercicio contravencional de la Constitución. Eso fue lo que pasó. Lo dije en otro medio: “Un maestro enseña con la palabra pero educa con la palabra y el ejemplo”. Y nosotros educamos ese domingo. ¿Cómo puedo enseñar esto en las escuelas si no lo hago cumplir? ¿Cómo vuelvo a clases y le digo a los chicos que respeten la Constitución si no la hago cumplir o no le pongo el cuerpo para que se cumpla?

Después de este episodio, ¿la devolución que tuvieron del resto de la dirigencia educativa y de las bases fue positiva o hubo críticas del estilo “esto podría haberse previsto”?

No, la mayoría de los mensajes fue de apoyo. Pudo haber alguno crítico que respeto, valoro y defiendo. Por supuesto, quien critica la decisión suscribe la supremacía de la norma municipal por sobre la nacional, pero la mayoría no lo entiende así. Aparte, esto no se trata solo del plexo normativo, sino que es el uso y costumbre desde el retorno a la democracia.

“Sarmiento hoy estaría con nosotros, no tengo dudas. Hay que leerlo. La Ley 1420 es una ley nacional. Andá a que Sarmiento te diga ‘arreglen con los gobernadores’”

El gobierno viene exhibiendo una importante intransigencia ante el reclamo docente. ¿Cómo cree que continúa el conflicto?

El gobierno usa este conflicto como caso testigo y le pone todas las fichas porque la porosidad que tenemos los docentes hace que, si nos vencen, el mensaje ingresa a cada hogar. Ya sea en casa de nuestros alumnos o en la de los maridos de las maestras. Somos un millón los maestros. Pienso en el caso de Margaret Thatcher con los mineros que, una vez que los venció, implementó las reformas neoliberales de los años 90. Les recomiendo la película Full Monty, que cuenta esa pelea y muestra a esos mineros que, después de que los echaron, tienen que dedicarse al striptease para vivir. Es muy buena, pero ahí perdimos.

¿Y ustedes tienen herramientas para no terminar haciendo striptease?

[Risas] Lo que no tenemos es herramientas para hacer striptease. Pero, ¿saben lo que sí tenemos? Tenemos historia. El movimiento obrero argentino tiene una historia muy rica. Argentina tiene una de las tasas de sindicalización más grandes del mundo, con Alemania. En Inglaterra no es alta. Ni hablar en Asia, África o Estados Unidos. Yo me quedé sorprendido con lo de la Escuela Itinerante. Pensé que no iba a haber nadie. Pero la cola de gente para visitarla daba vuelta y llegaba hasta Solís. Cuando lo vi pensé que había pasado algo, les juro.

Esta idea de que el macrismo los eligió como caso testigo hace que el conflicto exceda la cuestión estrictamente sectorial y se presente a los docentes como una suerte de dique para el avance de reformas más grandes. ¿Ustedes asumen ese rol? ¿Son conscientes del lugar donde los pone el gobierno?

Sí, no tenemos opción. Nos pusieron ahí, no elegimos esto. La verdad es que hubiésemos elegido un escenario como el del año pasado, con acuerdo paritario, y después seguir construyendo junto al pueblo una resistencia contra el neoliberalismo actual. Como la Marcha Federal el año pasado. Pero el gobierno fue el que eligió esto.

¿Los eligió como enemigos?

Sí, como se eligió a los ferroviarios en los ’90. Ramal que para, ramal que cierra, y cerraron el ramal. Bueno, la flecha está en el aire. No queda otra que pelear. No tenemos otra alternativa. Lo hacemos por convicción, por necesidad y por supervivencia.

“Si vos querés destruir al pueblo que está alrededor de Acindar, tenés que destruir Acindar. ¿Qué está alrededor de todo el país? La escuela”

Foto: Georgina García | Zoom

IMG_0625-683x1024Si ustedes son esa suerte de dique para reformas más grandes, ¿no se impone también la necesidad de una mayor articulación con otros gremios?

Sí, claro. Si nos aíslan del resto de los trabajadores, perdimos. Y me refiero a los trabajadores organizados. Y si nos autotitulamos como una vanguardia, también perdimos. Si nos aíslan, perdimos. Si no nos aíslan, damos pelea, no es que ganamos. Es el paso necesario pero no suficiente para intentar ganar.

Se trata entonces de no aislarse ni tampoco ser una suerte de conducción ad hoc.

Claro, pero aparte no solo no lo somos sino que no expresamos ni siquiera el conflicto más dramático en este momento que es la desocupación. Nosotros expresamos el conflicto de la baja salarial. Y el de la provincialización de la educación, que no es poco. Pero hay un conflicto, por ejemplo, en AGR Clarín. El miércoles [12] estuvieron los gráficos. Nosotros estamos peleando por el aumento de salario, otros compañeros están peleando por el salario, por el puesto de trabajo. Articular es clave. Hemos hecho gestos y, en concreto, los docentes estamos unidos. UDA, AMET y SADOP son de la CGT, CTERA de la CTA. La Marcha Federal educativa contó con la presencia de cantidad de dirigentes: [Pablo] Moyano, la Corriente Federal de los Trabajadores, Víctor Santa María…

Foto: Georgina García | Zoom

IMG_0623-683x1024¿Hay conciencia de parte del movimiento obrero organizado de apoyar a los docentes?

Sí. [Héctor] Daer expresó su apoyo en numerosas oportunidades, cuando el consenso no era tan claro en favor de los docentes. Nosotros tenemos que articular. Ellos están unidos [en referencia al espacio que respalda al oficialismo], son un bloque con diversos intereses pero que tienen un único acuerdo: la baja salarial. Un sector del bloque dominante dice “devaluemos”, el otro dice “planchemos el dólar”. Entonces bajan los salarios. Ahí ganan los dos. Ellos tienen distintos intereses pero ya definieron lo que los une: la baja salarial. ¿A nosotros qué nos une? La pelea contra el neoliberalismo. No importa si sos K o no sos K. Lo importante es cómo te posicionás ante este gobierno, si a favor o en contra. El gobierno quiere que la posición sea K o no K y nuestra posición tiene que ser o estás a favor de este gobierno o estás en contra.

¿Por qué creen que el gobierno eligió a los docentes como rival?

Primero, le asigno una gran importancia a esto de que hay un docente en todas las familias. No hay un metalúrgico en todas las familias pero sí un docente y ni te digo un estudiante. En ese pueblito inglés de Full Montyera la mina de carbón la que organizaba todo. Si vos querés destruir al pueblo que está alrededor de Acindar, tenés que destruir Acindar. ¿Qué está alrededor de todo el país? Una escuela. Es un conflicto con una porosidad muy grande, que no escapa a ninguna casa. Y también está el hecho de que la educación es una herramienta peligrosa porque enseña a pensar. Siempre fueron perseguidos los educadores. Hay un discurso de Figueroa Alcorta contra las maestras, que eran todas yrigoyenistas. Te estoy hablando antes del 30, en la Asamblea Legislativa, diciendo “las maestras enseñan a los chicos a pensar cosas para las que no están preparados ni tienen antecedentes ni su naturaleza se los permite”

Una especie de “que las maestras digan si son yrigoyenistas”…

Claro. ¿Qué herramienta te puede ayudar a nivelar? La educación. Entonces, ya ahí tenemos un problemita con los que quieren naturalizar la desigualdad. Lo tuvo Sarmiento el problemita, más allá de que después él tenía una visión sobre civilización o barbarie. Pero tuvo problemas con la Iglesia, lo perseguían mucho. Indudablemente, la Ley 1420, la escuela laica, gratuita y obligatoria, fue un paso adelante. Hoy quieren volver a una etapa anterior. Sarmiento hoy estaría con nosotros, no tengo dudas. Hay que leerlo. La Ley 1420 es una ley nacional. Andá a que Sarmiento te diga “arreglen con los gobernadores”. Que es lo que dice Macri: “Que resuelvan los ‘gobernas’”. ¿Y el artículo 14 Bis? Son presarmientinos.

“El gobierno quiere que la posición sea K o no K y nuestra posición tiene que ser o estás a favor de este gobierno o estás en contra”

Cierta conducción sindical tenía más expectativas de que el gobierno modificara su política, de que recapacitara. ¿Cree que hubo un cambio respecto a eso?

Sí. Muchos de los votos que le permitieron a Macri llegar al 51% en la segunda vuelta pertenecían a sectores populares. Trabajadores que dijeron: “Van a sacar el cepo, vamos a volver al mundo, va a dejar la asignación universal, va a haber menos cadenas nacionales”. No era un mal panorama. “Vamos a estar más tranquilos, vamos a dejar de pelearnos con todos. Va a dejar todo lo que dijo en la campaña que va a dejar. Un poquito va a devaluar, pero ya está el blue, entonces no va a ir a precio”. Lo pensaron bien. ¿Sabes cuánta gente lo pensó? Gente muy piola. Y está muy bien. Yo creo que hasta sectores del gobierno pensaron eso. Pero nada de eso se pudo cumplir. La inflación del año pasado terminó en 41%, la mayor en los últimos 25 años. El capital tiende a acumular. Cuando decidís gobernar con los capitalistas, naturalmente, nunca van a parar. Macri puede decir: “Yo no quiero más plata” pero tiene 500 gerentes generales de 30 años que quieren más plata. Ellos dicen: “No, por qué voy a parar, pará vos, vos ya la hiciste, yo no paro”. Es la naturaleza del capital. Jamás voy a decir “yo lo dije” porque la verdad lo que tendría que decir es por qué no construimos algo para ganarle a esta situación, pero esa es la naturaleza del capital.

Foto: Georgina García | Zoom

IMG_0566-768x512Por su presencia en el distrito, es, dentro de la mesa de conducción de los docentes, uno de los dirigentes que más conoce a Macri y a Esteban Bullrich. ¿Vio en estas medidas que vienen tomando a nivel nacional algo distinto a lo que ya conocía de su paso por la Ciudad?

No, es lo mismo. Es la misma matriz, pero con menos plata. En la Ciudad de Buenos Aires tenemos la misma cantidad de habitantes que La Matanza pero con un presupuesto trece veces mayor. Entonces se puede administrar endeudando, bajando el presupuesto y que hacia afuera no se note. Lo hizo [Fernando] de la Rúa, lo puede hacer Macri. De la Rúa, cuando se fue de la Ciudad, parecía Franklin Delano Roosevelt. No es que estamos mejor porque hay un buen intendente, sino porque, lamentablemente, este es un país muy unitario. Es muy difícil chocar la calesita. Se eligieron solo cuatro jefes de gobierno desde la reforma constitucional y dos fueron presidentes, porque ellos presentan que la Ciudad la construyeron ellos. Y la Ciudad la construyó un país unitario que le dio la espalda a las provincias. Yo a Macri lo conozco y se pone como cualquier empresario cuando le falta plata. Es como cualquier burgués asustado, es el peor de los fascistas. Cualquier empresario con alma de patrón que tiene que enfrentarse con una administración real nacional y federal saca lo peor de él. Y yo conozco lo peor de él. Es difícil demostrarlo con un blindaje mediático impresionante, con un presupuesto similar al de Bélgica per cápita. De todos modos, la administración de Macri en la Ciudad fue nefasta. Endeudó, redujo el presupuesto educativo, el de salud.

Detrás de todo conflicto docente, sea con el gobierno que sea, se pone también en juego una visión casi mítica de la profesión, del docente como una especie de apóstol que no se puede sindicalizar. ¿Por qué cree que ocurre eso?

Hélder Câmara, que fue un cura tercermundista brasileño, decía: “Cuando denuncio la pobreza soy un santo, cuando organizo la pobreza soy comunista”. Con el docente pasa lo mismo. Sí, pobre, gana poco y da clases, pero no tiene que parar. Son sagrados pero no son sujetos políticos. Y nosotros no seríamos buenos maestros si no nos organizamos. Es lo que nos dicen siempre: “Ustedes, a los niños, tienen que enseñarles a pescar y no a repartir pescado”. Y tienen razón. Pero tenemos que procurar que todos tengan caña de pescar, anzuelos y carnada, porque si les enseñás a pescar y uno va al Riachuelo sin carnada y sin caña y otro va con un gomón, ése va a pescar más. Uno no puede ser docente desde la estratosfera, uno es docente en su pueblo. Pero, ojo, vamos a aclarar una cosa: yo doy clase de Geografía y jamás hablé de política partidaria. Tengo una postura política y pedagógica, no política partidaria. Yo soy un sujeto político, quiero que los chicos participen, pregunten y piensen.

En estas últimas semanas hubo una serie de efemérides muy significativas: los 20 años de la Carpa Blanca, los 10 años del asesinato de Carlos Fuentealba. Y siempre que se encara una lucha político-sindical, está el dilema de construir nuevas herramientas o recuperar viejos símbolos que supieron ser potentes, aún ante el riesgo de que quizás no tengan el mismo impacto en una coyuntura distinta. ¿Hoy esto es parte de la discusión? ¿Cree que el actual desafío docente también pasa por ser creativos en la protesta?

Sí, son nuevos escenarios. No son los ’90. No queremos volver a los ’90. Fijate que no hay ayuno, esto lo conversamos. El ayuno es símbolo de los ’90, donde el centro de la escuela era el comedor escolar. Hoy el centro de la escuela es el debate sobre la calidad educativa. Muchos dicen que la calidad es mala y muchos que la calidad es buena. Entonces, discutimos eso. En los 90 discutíamos si cobrábamos un salario y a cuántos alumnos dábamos de comer. Hoy no estamos en los ’90, no queremos volver a los ’90 y no utilizamos las herramientas de los ’90. Que el gobierno quiera hacernos volver a los ’90 no quiere decir que nosotros queramos. Fijate que la Escuela Pública Itinerante es otra cosa, está llena de colores. Expresa una escuela que fue construida a partir de la lucha de la unidad del pueblo y de las leyes de Financiamiento Educativo y de Educación. Quizás, en algún tiempo, volvemos al esquema de los ’90, pero esperemos que no.

 

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