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Entrada al galpón donde funcionarán las escuelas de inicial y primaria.

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Valeria Pesce para Resumen Latinoamericano, 30 de enero de 2018

En Argentina, la brecha entre los ricos y los pobres, es del 2500% *; en la ciudad de Buenos Aires se nota más. En el barrio de Retiro, esta asimetría se vive diariamente. Un barrio forjado de asentamiento, en asentamiento, nutrido por los trabajadores y las trabajadoras de la economía popular con menos derechos, con cloacas y servicios deficientes.  Allí  se encontraban las escuelas de nivel inicial, nivel primario y secundario, a la que asisten los hijos y las hijas de estxs vecinos.

“Se encontraba”, es el término justo, porque las escuelas de nivel inicial y primaria, ubicadas en Letonia y Av. Antártida Argentina, fueron demolidas a principio de este año. Como dijo una mamá de alumnos de esas escuelas: “Luchamos y no alcanzó. Nos dijeron lo que iban a hacer cuando tenían todo cocinado”. La comunidad educativa de esas escuelas, denunciaron la necesidad de un Polo Educativo y propusieron un proyecto: la construcción por etapas del Polo, en tres años, con la instalación de escuelas modulares durante la construcción para que todos los niveles continuaran estudiando en el mismo predio. Sin embargo, fueron desoídos.

No sólo arrancó el año con la demolición sino también con el traslado de los alumnos a un galpón sobre la Avenida Ramón Castillo al 1700. Los padres y maestras denuncian además, que este galpón pertenece a la familia del Ministro Nacional de Transporte, Guillermo Dietrich, y hablan de sumas cuantiosas para el pago del alquiler, medio millón de pesos para el primer año y 200 mil adicionales para el año que viene.

Los padres presentaron amparos en la justicia y hoy el Juez Pablo Mántaras, a cargo de la causa, realizó una visita ocultar con aquellos y el abogado defensor Hernán Mirasole de la organización “Nace un derecho”. Luego del recorrido denunciaron la falta de ventilación, el calor sofocante en el lugar, la falta de iluminación. Lxs alumxs tampoco contarán con espacios abierto para la recreación, incluso lxs niñxs de primaria harán los recreos en pasillos. Los espacios diseñados para las aulas son “ratoneras” dijo una madre que realizó la visita y separadas por “Durlock”, un material que no aísla los sonidos. “¿Cómo darán clases al lado del aula de Música?”, se preguntaba Erika maestra de la escuela primaria demolida Nº 25″La Bandera”. Tampoco contará con un comedor instalado, y si bien les dicen que habrá cocina, no hay instalación de gas en el lugar, y sospechan del suministro de viandas, de dudosa calidad nutritiva. “Los derechos de los niños, están en nuestra Constitución y en tratados internacionales, y tenemos que hacer que se cumplan” expresó luego de la visita el abogado defensor Hernán Mirasole.

A las deficiencias edilicias, se suma la disminución de vacantes para ambos niveles, cuando ya en la escuela inicial Nº 5 del Distrito Escolar 1 “La Banderita”, por ejemplo, había una lista de espera de 500 niñxs.

“Una conquista histórica de la comunidad educativa del barrio 31, el Polo Educativo, luego de años de lucha de esta comunidad, se va a construir, el problema es la transición a este galpón patético, además, separan a los niños de los niveles de inicial y primaria, de los del secundario, cuando los hermanos del secundario llevaban a los más pequeños antes de ingresar ellos, esto ahora será muy difícil. Les pedimos al gobierno de la ciudad que no trate a los vecinos del Barrio 31 como vecinos de segunda” manifestó , Secretario Gremial de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

Las maestras también desconfían del inicio de la construcción del Polo Educativo, porque todavía no hay habilitación para la obra. No es para menos, las políticas del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en materia de educación pública lejos están de buscar su fortalecimiento. Las tierras sobre las que se encuentra la Villa 31 son además codiciadas por los comodities inmobiliarios.

Las promesas son varias: terminar la obra para el inicio de las clases, micros para el traslado de las maestras y lxs alumnxs desde el predio original de las escuelas al nuevo, pero “hay que seguir la lucha para que este galpón sea un lugar digno para enseñar y aprender”, concluyó una madre.

 

*(según datos del 05-01-2017 del Instituto Nacional de Estadística y Censo, INDEC, del tercer trimestre 2016)

 

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